Si, tu amor lo bebí a gotas,
fue dulzura en la ambición
de tener la rosa roja
de tu hermoso corazón.
Y tus besos me embriagaron,
con amor, con frenesí,
y tus ojos me mostraron
la pasión que existe en ti.
¿Por qué hoy me desesperas
con hablarme de un final?
si tu corazón y el mío
enlazados siempre van.
¿Es que ya murió la dicha
o el amor se terminó?
¿o es que tiene otro dueño
tu ambicioso corazón?.
Tus brazos fueron cadenas
de donde no podía escapar,
y tu cuerpo la codicia
en que mi ser cedió al amor.
Está bien, rompe esos los lazos,
ve y entrégate a otro amor;
pero no vuelvas mañana...
¡es mejor para los dos!.
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