No quiero ver nunca ese final.
No quiero que llegue ese momento.
Mi alma pide a Dios, ¡que por piedad!
me prive de ese duro sufrimiento.
Espero siempre mientras viva verla.
Sentir a diario la ternura y la bondad…
del ser, Señor, que con fe a ti se aferra.
Y que amorosamente me da felicidad.
Te pido, mi Señor, irme primero.
Sé bien que en la luz la he de esperar.
Te ruego ¡Dios Supremo de los cielos!
¡Que no me dejes ver si ella se va!
¡Que no me dejes ver si ella se va!