Cuando el poema nace
bajo mi aliada pluma,
con los amados versos
con que me he de inspirar,
como a cincel se graba
la letra oportuna,
logrando la palabra
adecuada y principal.
La cual va dirigida
para la dulce
amada,
hacia la
hermosa flor,
a
la mujer ideal.
Mi mente va
aflorando
palabras reservadas;
que ávidamente tratan
su imagen
adornar.
Al despuntar el alba
y sorprenderme el día,
ahí en la habitación
cual bella flor está,
mi beso llega a
ella
en forma de
poesía,
y al trino
de las aves
la veo despertar.
Como la mariposa
que toma el ambrosía
de la preciosa flor
para su continuar.
Preciso
de su ser,
su amor y compañía,
para seguir viviendo;
para inspirarme más.
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