Tengo celos de amor, son celos crueles
que me turban la mente sin razón,
son los celos que me llevan a un abismo
y me arrastran hacia él sin compasión.
Son celos hacia el viento que te besa,
son celos hacia el sol que da a tu piel,
son mis celos hacia el día y a la noche
que se asoman para verte a ti, mujer.
Son mis celos hacia el agua que te toca
cuando bañas tu cuerpo con pasión,
son mis celos que van hacia las cosas
que tú aprecias y acaricias con amor.
Son los celos que siento por mis manos
que desean a tu cuerpo acariciar,
son celos que siento por mis labios
que desean tu boquita saborear.
Siento celos del mundo y su sistema,
de las formas, de la luz y del color,
tengo celos, amor mío, de la Muerte,
que te ame con su frío de terror.
Siento celos por tu viaje al infinito,
siento celos de Ti también, Señor,
cuando le abras la puerta de tu cielo
y le muestres de la Gloria su esplendor.
Es por esto que morir mejor quisiera,
puede ser la posible solución,
¿pero que hago, Señor, si ya de muerto,
todavía mi mente esté en función?.
Son los celos que siento por el aire
porque sé que si respiras es por él,
son los celos que siento por mis ojos
porque siempre están pendientes de tu ser.
No entiendo la razón de tantos celos,
son dañinos, son crueles, sin razón,
¿pero que hago, Señor, si aún ya muerto,
siento celos también desde el cajón?.
Son los celos que siento por mis versos
porque sólo para ti ellos han de ser,
son los celos que siento por mi mente
porque vive pensando en ti, mujer,
Celos crueles que van quemando el alma,
destrozando mi mente y corazón,
son amargos, cual hiel que va vertiendo,
en mi ser, estos celos sin razón.
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