Tu frágil voluntad rendida,
traje a recuerdo y quedó en suspiro,
porque la llama de mi amor que ardía,
se extinguió por tu cruel olvido.
Cuando se ama el corazón rebosa,
o
sufre mucho ante un amor fingido,
puede
la vida ser preciosa rosa;
o
dura espina, si tu ser ha herido.
como si fuera porcelana o loza.
Helaste mi alma, al oír un día…
La despedida que me dio tu boca.
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