Como mar agitado y borrascoso
que con furia a la roca va y la besa,
y después regresa silencioso
cual ladrón de nuevo a mar abierta.
Es tu amor apacible y tempestuoso,
apacible cuando no estás inquieta,
mas de pronto se torna tempestuoso
por tus celos, a lo que nunca aciertas.
Y te marchas tranquila, sí, te vas,
como la ola, hacia la mar abierta,
pero llevas por dentro como el mar,
un torrente de aguas turbulentas.
Y me quedo esperando cual la roca,
aunque sé que golpeas mi existencia,
que regreses así... como la ola,
¡y no me partas dejándome tu ausencia!.
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