No quiero ser testigo de tus dudas,
ni de los celos que turban tu razón,
porque dan al corazón diaria tortura,
y no es justo soportar tanto dolor.
No sometas mí energía en la locura,
son los celos lo peor para vivir.
No coloques a la vida penas duras.
Cuando no existe razón para sufrir.
Ya no llenes con espinos el camino,
siempre vas muy unida al corazón,
¡son tus celos enfermizos y dañinos!
Como alma, sufro igual como los dos.
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