Estoy anunciando al mundo entero…
que te adoro con mi vida y mi razón.
Aquí digo que eres tú el bello lucero
que mantiene iluminada
mi ilusión.
Y también, qué quede bien presente:
que comulgo solamente con tu amor.
Porque eres tú mi hostia permanente,
mi sagrada y fiel hermosa comunión.
Te amo, vida mía… inmensamente.
Y por eso te he compuesto con amor…
estos versos inspirados y elocuentes,
¡que los dicta mi anhelado corazón!.
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