Y surcamos unidos nuestro espacio,
bajo oscuro azul del amplio cielo,
las estrellas y luceros alumbraron
la preciosa entrega de tu cuerpo.
Continuamos nuestro amor…
y aquella noche…
con el suave arrullo del riachuelo,
embriagado de todos
tus encantos,
le pedí a la luna un gran deseo.
y mi vida contigo ha
sido plena,
muy feliz al lado de tu ser,
y te cuido, porque eres mi destino,
y no puedo vivir sin tu querer.
Como hace el lucero tras la luna…
que la sigue y la persigue por doquier.
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