Sentí opresión y
mucha angustia,
tuve tristeza y dolor,
mis ojos derramaron lágrimas y me dije:
gracias Dios mío… sé que descansó.
De nuevo un dolor intenso…
salí de prisa y me dirigí acongojado
a la casa de mi madre,
la puerta estaba
abierta
y otra vez ese inmenso dolor.
¡ ahí estabas madre!
descansado tu sueño eterno.
No quise asomarme al féretro.
no quise mirarte, quería recordarte
como eras, divina y noble mujer.
Con el brillo precioso de tus ojos,
con esa mirada lejana,
con el color ausente en las mejillas,
con el tono natural en tus pálidos labios,
con tu blanca cabellera.
Si madre así quise recordarte,
y así te recuerdo hoy.
y en medio de aquél terrible silencio
también callé, no lloré… mi corazón lloró.
Si… lloró hasta que se desangró,
y me aferré con angustia a mi dolor
y sentí que mi corazón se destrozó.
y sentí que mi corazón se destrozó.
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