En el plácido verdor de la llanura,
una casa pequeña y blanca está,
donde juntos vivimos sin premuras
con el trino del ave en su anidar.
con el sol que ilumina las montañas,
con arrullo del precioso manantial.
con la luna que alumbra la sabana,
con el cielo que nos vio la intimidad .
Aquí estoy, sumido en la tristeza.
Bajo el árbol de ciprés te vi partir,
tras el beso largo de la ausencia…
todavía esperando estoy por ti.
Te recuerdo y eres mi tormento,
es muy larga la espera, es un sufrir.
estos campos vieron los momentos
y sirvieron para nuestro amado fin.
En el manantial nadie me espera.
Ya no tengo motivo para ir.
La luna y el sol también te esperan…
en el cielo ya no alumbran para mi.
Solo espero que vuelvas algún día,
me juraste que estarías pronto aquí.
Las mañanas son terriblemente frías …
y las noches muy eternas son sin ti.
La casita que con tanto amor querías.
Toda blanca la pinté y eras feliz.
Los rosales que eran toda tu alegría…
los conservo con amor… es tu jardín.
Me despido esperando que regreses,
esta nota si la lees, no estaré aquí.
Si demoras ten presente los cipreses…
¡que esperando sepultado estaré ahí!.
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