No he vuelto a saber nada de
ti,
y no puedo obligarte para mí.
Eres dueña de todo tu sentir,
que te puedo exigir, y con qué
fin?
Tú sabrás la vida como la
llevas.
Si es en bien o en mal, es tu
vivir,
que te puedo pedir, si me
condenas…
con tu ausencia a vivir no muy
feliz.
¡Que te vaya muy bien, y no
regreses!
¡ya no quiero jamás saber de
ti!
Solo quiero que sigas siendo ausente,
porque igual que tú… ya dije
fin.
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