Me encerraré en mis poemas,
al claustro vuelvo otra vez.
No es solo prisión encierro,
también lo es una mujer.
Me hizo sentir sus caricias,
sus labios de miel probé,
el néctar dulce del cáliz…
de su cuerpo lo tomé.
Ahora me siento solo,
todo lo amado hoy se fue.
Por eso mejor me encierro,
no quiero más padecer.
Silencio de amor sentido,
secreto de mi querer,
me dejaste una condena
que nunca podré vencer.
Sin rejas y sin cadenas,
sin muros para mi ser.
Un encierro de dolencias
por lo mucho que te amé.
Nací para prisionero
pero me siento esta vez…
más feliz con mis tristezas…
¡que esclavo de tu querer!.
¡que esclavo de tu querer!.
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