Ya casi descansamos, no te aflijas,
le dijo triste la mente al corazón.
Seguro que pronto habrá noticias
y no tendremos que sufrir este dolor.
¿Qué pasa, por qué no nos responde?
mis ojos la buscan y no está.
A diario repitiendo estoy su nombre,
mis labios besarla quieren más.
Siento la falta de toda su ternura,
siento su ausencia en esta soledad.
Mi ser está sufriendo la tortura
de no escuchar su precioso palpitar.
¡No te detengas, y deja la amargura!
sé que tú sufres igual que sufro yo.
Son tus latidos mi cerca sepultura,
porque débil te escucho…¡corazón!.
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