voluntad rendida,
traje a recuerdo
y quedó en suspiro,
porque la llama
de mi amor que ardía,
se extinguió
por tu cruel olvido.
Cuando se ama
el corazón rebosa,
o sufre mucho
ante un amor fingido,
puede la vida
ser preciosa rosa…
O dura espina
si a tu ser ha herido.
Hoy mi existencia
permanece fría,
como si fuera
porcelana o loza.
Se enfrió mi alma
al oír un día…
la despedida
que me dio tu boca.
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