Una tarde miré que un pajarito
de una paja al árbol llevó un trozo,
la llevaba cogida en su piquito
porque hacía un nido presuroso.
Luego vi a la que era su pareja,
y mientras él trabajaba muy juicioso,
ella estaba parándole la oreja
a un mirlo que no salía del gozo.
Un gorrión le entonaba melodías,
mientras que un canario
talentoso,
la invitaba en su canto a la partida,
y ella a todos respondía sin enojo.
Su pareja al termino del día,
concluyó cansado y sudoroso,
y observó que ella lejos iba…
bajo un cielo oscuro y muy nubloso.
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