Eres tú la fruta prohibida,
y yo el Adán que te mordió,
y no creo que en ese Paraíso
haya sido Eva quien pecó.
Es fácil pecar en éste mundo
ante un ser de tanta perfección,
sin culebras ni frutos prohibidos,
solo con la intención y la ocasión.
Eres linda, mujer, eres preciosa,
eres tú la gracia que hizo Dios…
un día que buscando lo sublime…
¡encontró lo glorioso del amor!.
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