¡Regresaste, ahora que ya estoy feliz!
¡anda y mira los rosales, ya han abierto,
y la casa no tiene ese color gris!.
¡Ese verde que le ves, yo se lo he puesto!.
Es el verde que transmite la esperanza,
¡anda y mira nuestra alcoba, sigue intacta!
el perrito ya te ve, y no ladra y salta.
¡Cómo ves. No haces falta aquí en la casa!
El teléfono sigue aún sobre el nochero.
Esperando estuve ansioso a que llamaras.
No sonaba, y era tanto el desespero…
que lo alzaba a oír si al otro lado estabas.
Te marchaste y dejaste crudo invierno.
Los rosales, ¡nadie, nadie los cuidaba!.
¡Esta casa quedó oscura, era un infierno,
y el perrito en un rincón tirado estaba!.
¡Puedes irte, hoy de ti no quiero nada,
los rosales y el perrito morirían!.
Y la casa otra vez sombría quedara,
si te acepto de nuevo en nuestras vidas.
Volverías a traicionarnos sin demora,
¡aquí nada te faltaba, amor tenías!.
¡Una casa con rosal en tus auroras…
y un perrito que saltaba de alegría!.
¡Y no acepto que habites ya esta casa,
hoy va llena de confianza y armonía!.
¡No deseo que entre en ella la desgracia,
y se acabe la alegría de nuestros días!
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