Mujer, por tu amor clamo,
no desprecies la mano
de con quien solías pasear.
Hoy mi mano sola va,
sin sentir tu suave piel,
tu pelo negro de mujer
que gustaba acariciar.
Voy solo por la ciudad
con mi existencia vacía,
eras tú la que solía
alimentar mi vivir.
Devuélveme tu existir,
la caricia de tu mano,
que siga unida a la mía
para continuar feliz.
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