Cuando pediste amor, siempre lo
di,
hoy preciso del tuyo y no lo
encuentro.
Es muy triste que ya no estés
en mí,
y me dejes herido el
sentimiento.
No te quiero cansar con mis
lamentos.
Aunque grita el corazón, y es esto
cierto…
que te diga que es duro este
tormento
porque a ti él te dio siempre
su aliento.
Me encargo con afán que aquí te
diga.
Porque sabe que soy mente, y él
sustento…
¡que nos quites los tormentos
de la vida,
y se acabe mi tristeza y sus
lamentos!.
Que te diga… que no soporta
este dolor
que causaste en aquél triste
momento…
cuando te fuiste sin ninguna
explicación,
y dejaste en nuestra alma el sufrimiento.
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