¿Qué pasa corazón, no eras muy macho?
¿Qué sucede, quien amarga tu existir?
Estoy ducho, corazón, no seas muchacho.
Y ridículo es que hoy yo te vea así.
¿No decías que tu vida era su vida?
¿Y que ella no podría vivir sin ti?
Y decías que si se iba no sufrías,
porque siempre serías macho hasta tu fin.
Hoy resulta que es el fin y te lamentas,
en las noches no me dejas ni dormir.
Es tu llanto lastimero y veo incierta…
mi existencia porque vas dentro de mí.
No se debe ser tan macho y creerse tanto.
¡te lo digo, corazón, mírame a mí!.
De mi mente la saqué hace un buen rato.
Y te confieso... ¡lloro a diario junto a ti!
No hay comentarios:
Publicar un comentario