De la mano anduvimos por la vida.
Siempre unidos por un amor total.
He vuelto a recorrer la senda habida,
solitario, y en mi pensamiento estás.
Qué ha sido de tu vida? Es muy duro:
Recordarte, sin saber dónde andarás.
El destino separó nuestros futuros
cuando tuve que partir a otro lugar.
Te deseo todo el bien que te mereces,
un amor como el tuyo nunca habrá.
Amor mío, mi tristeza a diario crece.
Dios permita y nos podamos encontrar.
Para amarnos, reponiendo lo pasado,
y el fuego en nuestro amor bien avivar.
Para qué cumplamos lo pactado
que juramos ante Dios al intimar.
Que jamás habríamos de alejarnos.
Y si acaso, nuestro amor seguiría igual.
Y por éste juramento tan sagrado…
¡nuevamente las cenizas arderán!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario