Él irá en tus entrañas
forjado en oro y espino,
y un día escogerá el camino
en que quiera florecer.
Lo verás un día nacer,
con afán de alzarse al cielo,
será tan grande su anhelo
que llanto habrás de verter.
Lo ayudarás a subir
poco a poco con tu aliento,
recordando los momentos
cuando iba entre tu ser.
Si mujer, madre serás,
y ese día serás más bella.
Serás cual hermosa estrella
que a un lucero alumbrará.
Vendrá de la oscuridad
a llenarte con su encanto,
y levantarás el manto
del amor con ansiedad.
Lo pondrás en tu regazo,
será frágil flor al viento,
y yo esperaré el momento
para tu frente besar…
…Tus manos acariciar
y sentir tus embelesos,
y mirándome en mi hijo
me verás ahí llorar.
He de postrarme a tus pies
para adorarte, mujer,
porque mejor que esa dicha
nada en el mundo ha
de haber.
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