Seguí por la senda habida
sintiéndote ya en mi predio,
y eres hoy en mi poesía
la nota de un mal recuerdo.
Volví cruzándome el río,
tratando por otro encuentro.
El trigo habían recogido
y solo encontré recuerdos.
Luego me enteré que estabas
disfrutando de un ensueño:
Un rico te daba todo…
¡y se murieron mis
sueños!.
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