Era la luz de todos mis momentos.
La conocí una
mañana que contento
paseaba por un parque en New York.
Pero todo pasa…es
muy cierto.
Como cierto también y no hay razón,
que la raza y color sean sustento
para una permanente relación.
Sucedió el día menos pensado,
una fría mañana se
alejó…
vi que el cielo para mí se había nublado,
porque el sol que lo alumbraba se marchó.
Me pregunté que podía haber pasado,
y fue mi corazón quien respondió:
No nos amaba…sino no había importado…
ni la raza… ni el color para el amor.
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