Era linda, pequeña y triste,
mostraba en la mirada el descontento
y en sus ropas rotas la pobreza y sufrimiento.
Su alma limpia se reflejaba en sus ojos
llenos de deseos , de ganas de todo.
Eran sus ilusiones su mayor tesoro… y su niñez.
Vagaba mendigando alguna
moneda para subsistir.
Vagaba… sin saber donde vagaba.
Su cuerpo armonioso, entrando a la pubertad,
no pasaba desapercibido, y alguien…ese alguien,
compró su pureza, en un motel la deshojó.
Conoció el pecado, se sintió profanada y sucia,
lloró, mucho lloró. Cayó y
rodó por las calles.
Hoy vaga libremente, altiva y fina, sin pudor,
sin ilusión. Pero con
un frío corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario