En los ocasos cuando el sol se oculta,
se van con él las ilusiones mías.
Llega la noche… y contando estrellas,
la luna observo transitar muy fría.
Espera al sol con anhelado afán,
y nuevamente al renacer el día…
se anuncia el alba, y aun la luna está…
con la esperanza de su compañía.
El sol radiante le da sus delicias,
la abraza y besa con fogosidad.
Y apasionada, ardida en caricias,
enamorada nuevamente va.
Lo que no ocurre en mis tristes días.
Aún mi estrella no he podido hallar,
para que acabe con las sombras mías,
para que alumbre en mi soledad.
¿Dónde te encuentras, cuál es tu destino?
¡ven a mi lado, no me hagas penar!.
Si conocieras de mi triste vida…
me alumbrarías…¡aunque por piedad!.
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