No te esperaba,
mi esperanza renació,
pensaba que mi vida
estaba incierta,
que habías olvidado
nuestro amor.
Me
trajiste la alegría
que anhelaba,
deseaba ver tu ser,
oír tu voz,
el destello de tus ojos,
tu mirada,
y el clavel
de tu boca en flor.
Hoy
vuelvo a disfrutar
de tu sonrisa,
y
otra vez salió
para mi el sol,
mi
esperanza se hallaba
ya marchita,
y con tu presencia
nuevamente floreció.
No te vuelvas a alejar,
eso te pido,
por
que voy a sucumbir
sin tu querer,
aunque has vuelto…
y lo veo como un motivo:
¡Que no puedes vivir
sin mí, mujer!.
sin mí, mujer!.
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