No se dio, mujer, lo que anhelamos,
siempre estabas
pensando en el amor,
eras joven y llena de entusiasmo,
yo mayor, sin un real ni condición.
Pero el mundo nos fue cambiando tanto,
o la vida quiso darnos la lección.
Eras fina, andabas por lo alto,
para verte subía por ascensor.
No te he vuelto a ver desde aquél día,
si recuerdas, me negaste tu atención.
Entonces comprendí más de la vida,
de la gente, según su posición.
Me contaron que te encuentras decaída,
y lo siento, descendiste el escalón.
Tu pensabas que nomas era alegría,
como vez, todo es vano… una ilusión.
No me alegro, medito tu caída,
el destino nuevamente me enseñó:
“No creerse seguro estando arriba,
porque fácil puede
darse el resbalón”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario