Pasó el tiempo… y no sin dejar huella,
fue
muy cruel, a tu rostro marchitó,
tus ojitos que envidiaron las estrellas,
poco
a poco también los opacó.
Tu boquita de clavel, roja encendida,
que desearon muchas
veces su besar.
Hoy es una flor que va vencida,
porque el tiempo la ha besado sin cesar.
Esos senos preciosos que anhelaron,
un poeta, un pintor o un
escultor.
Son
dos flores marchitas que guardaron
un recuerdo divino del amor.
Y tus manos, hermosas palomitas
que en mi
cuerpo desplegaban su volar.
Van ahora cansadas,
nerviositas,
y no dejan diariamente de
temblar.
Esas piernas tan lindas que
admiraron
por la gracia en su firme caminar.
Hoy son lentas, mostrando que dejaron…
Su firmeza en el diario
trajinar.
¡Mas te amo, vida mía!, y no es el
tiempo
el que logre vencer a nuestro amor.
Nada importa si aún
tenemos el sustento
de un joven y ardoroso corazón.
Que me ames, es lo único que anhelo,
como te amo, con mi vida y mi razón.
Y ese día que me pongan bajo el suelo.
¡UN TE AMO me oirás desde el cajón!.
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