Como rocío fresco son tus besos
de amor cada mañana,
y tus ojos son dos soles en el cielo
de tu cara cuando me hablas.
Te despiertas igual que una palmera
que meciendo al viento va sus ramas,
y tu cuerpo… preciosa primavera,
enciende la pasión dentro de mi alma.
Es dulce tenerte y contemplarte,
cada día mujer, cada mañana.
Porque al verte veo un bello amanecer…
en un cielo de amor… lleno
de calma.
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