Levántate, no llores más y no supliques,
si estás arrepentido, creo que es tarde.
No se vale a un corazón dejarlo triste.
Y volver arrepentido para implorarle.
Qué pretendes, cómo vas a sustentarte?
No recuerdas que te fuiste y la dejaste?.
¡Ah, qué bien, el destino hizo su parte!
¡No insistas, no ruegues, es muy tarde!
Dónde está la dignidad que se requiere?
y el orgullo que tenías… ya lo olvidaste?.
Nunca creas que al corazón que hieres…
¡con perdóname… habrá de perdonarte!.
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