Pensativo…mirando hacia la pradera
llegaste a mí corriendo por la senda,
probé tu beso, y ciñendo tus caderas,
leí en tus ojos la más linda leyenda.
Decía: que querías estar conmigo.
Nos fuimos tomados de la mano,
y entrando a la cabaña sonreímos.
El campo perfumaba… era temprano,
te marchaste. Hoy vive en mí la pena,
porque solo estoy de nuevo aquí.
Desde aquél día observo la pradera,
y no te veo por ella a mí venir.
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