Al mirarte pasar…
tus movimientos
me acaloran
y me hacen sofocar,
siento que todito
me estremezco,
se me sube el calor
y echo a temblar.
El precioso vaivén
de tu cintura
y esa forma
que tienes de mirar,
te lo digo:
¡me tienes de locura!
¡y eres doping
para inspirarme más!
porque tu cuerpo
aumenta mi codicia
con su hermoso
ritmo al caminar,
abriendo mi ambición
con sus delicias,
y mirándote…
¡mi mente echa a
volar!.
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