No lo dañes, por Dios te pido,
eres tú la razón de mi
existir.
Nunca dañes nuestro presente,
es de él que deriva el
porvenir.
Piensa que la vida es un
instante,
no malgastes el tiempo en
necedad.
Piensa que la vida es toda
nuestra,
no la empañes, conserva la
lealtad.
Éste amor que llevo florecido…
quiero que sea para ti nomás,
es grande, es puro y es
sublime.
¡Es de un corazón que sabe
amar!
Piensa bien, mujer,
recapacita,
si algún día ante un abismo
estás.
Medita que las penas que sean
mías…
Te dejo, mujer, con tu
conciencia,
es tu juez y te sabrá juzgar,
si te culpa no pidas la
clemencia:
porque fuiste culpable al engañar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario