La mariposa
dejó la flor,
del sol su
brillo la deslumbró,
en una brisa
veloz partió,
sus bellas
alas abriendo al sol.
Voló muy alto,
y el resplandor
del brillo de
oro la encegueció,
la mariposa
nunca volvió,
el
oropel se la llevó.
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