Esta carta de amor que aquí te escribo,
va inspirada por mi amante corazón,
que esperando está impaciente ser cautivo
de tu hermoso corazón que es su ambición.
Ya no quiere palpitar si no es contigo,
y me inquieta, es mucha mi aflicción,
porque así va a terminar también conmigo
que anhelando voy de ti todo tu amor.
Un dolor llevo en el pecho, es tormento,
y mi sangre encendida por ti está,
muchas veces he escuchado sus lamentos,
y suspiros, en mi enorme soledad.
Presintiendo voy el fin de mi existencia,
son sus quejas diariamente, y con razón,
y mi ser ya no resiste la insistencia
de este triste y angustiado corazón.
Yo te pido que le brindes el sosiego
para oírle sin afán su palpitar,
porque sufre, aunque no es posible verlo,
siento en mi que se desangra sin piedad.
Él me dice que te diga que es inmenso
el amor que guarda para ti,
como inmenso también su sufrimiento,
y si le muestras el desdén ha de morir.
Ambiciona para mí tu ser completo,
y él desea la emoción de tu latir,
le agradezco su bondad y noble gesto,
mas padezco, no lo quiero ver así.
Tú sabrás si le brindas el consuelo
y le das la alegría de vivir,
solo así se acabarían mis desvelos...
pues no duermo de sentirlo en su sufrir.
Si le niegas la esperanza y los anhelos
que ha forjado para juntos subsistir,
no te culpo, pero sé que allá en el cielo,
Dios habrá de reclamar por nuestro fin.
Se despide, esperando que contestes,
no demores, serás nuestra salvación.
Como siempre queda tuyo enteramente,
anhelando a tu precioso corazón.
Y te dejo a ti mi sentimiento,
y me quedo confiado en la ambición:
que esta carta que envío sea sustento,
y la llave del umbral de nuestro amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario