El clavel de tu cara tan bonita,
linda flor que me hace estremecer…
¿Será acaso que un día me permitas
saborearlo con dulzura y con placer?.
Esas rosas que luces en el pecho
agitadas por la gracia de tu andar.
¿Serán de mi vida un día sustento
donde pueda mi cabeza descansar?.
Una flor de ensueño va en tu cuerpo,
a la que cuidas con muy precioso fin.
¿Será que un día me darás tu afecto
y me dejas disfrutar de tu jardín?.
Eres tú, mujer, la más preciosa.
Que adornando lleva en su existir:
un vergel de flores muy hermosas,
¡qué ambiciono tenerlo
para mí!.
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