Quisiera de tus manos de azucenas
recibir su fragancia y suavidad,
no el castigo de estarlas deseando
y no lograr sus caricias alcanzar.
Deseo sobre tu cuerpo primoroso
percibir su tersura y su bondad,
no el castigo de estarlo deseando
y que me niegues en él poder estar.
De tus ojos, soles en tu rostro,
de sus miradas… cautivo quiero ser,
porque cuando observo sus destellos,
veo en ellos que me miras con placer.
Por eso te pido, y perdóname lo necio,
que tus labios no me prives de besar,
porque sé que algún día con mis besos,
la pasión de tu ser me habrás de dar.
Y te daré todo mi amor, y mis anhelos,
mis esperanzas que en ti he puesto ya,
mi vida y corazón también te entrego…
con una mente… que
piensa en ti nomás.
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