Sonreíste al pasar por mi
vereda
y la mano agitaste en un
adiós,
aquél día de preciosa
primavera
que resuelto te diría de mi
amor
Comentaste que yo era tu
ambición,
el que más opción tenía hacia a ti.
Que si yo no era tuyo, a tu
dolor…
la ilusión tenías de verme aquí.
Eres bella flor que uno
quisiera,
la más tierna y preciosa del
jardín.
Ignoraba que amor por mi sintieras,
y tardé sin darme cuenta en ir
a ti.
Y sufriendo ahora voy la larga
espera.
Y hoy me asomo a la vereda con
el fin…
de otra vez ver llegar la
primavera,
que también se marchó al verte partir.
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