Y tu
profundo silencio
me privó
las esperanzas,
quedé
esperando ansioso
una
carta, con nostalgia.
Si,
fuiste la estrella
que en
mi cielo vi brillar,
fuiste
tú aquél horizonte
que una
vez creí alcanzar.
Pero todo
un sueño fue,
no
escribiste… está bien.
Una
estrella, un horizonte
era mucho
poseer.
Y mi vida
siguió el rumbo
que el destino le marcó,
muchas
veces me pregunto
si mi
carta no llegó.
¿Mis poemas
fueron pobres?,
¿no te
dieron ilusión?.
Ilusión
no era tu nombre
sin
embargo se esfumó.
Te
agradezco mucho, niña,
que
aunque no te conocí,
le
trajiste a este hombre
el deseo de vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario