En un vergel de preciosas flores
la
mejor de ellas quise encontrar,
vagué indeciso,
muchos colores,
todas muy lindas, todas igual.
Busqué en olores la preferida,
la
que de aroma tuviera más.
Se me fue el día en ida y venida,
ninguna
allí me encontré especial.
Seguí mirando rosas, jazmines,
dalias,
violetas y muchas más.
Todas muy bellas para jardines,
era difícil seleccionar.
Salí al sendero, y cerca al risco,
vi
una pequeña matica en flor.
La
más preciosa que hubiese visto,
aun sin aromas es un primor.
Porque su gracia no es ostentosa,
porque aunque frágil, es peculiar,
porque no peca de vanidosa,
porque se adapta en cualquier lugar.
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