Venga amigo y escuche mi descarga,
sé que es tarde, y sé que va a cerrar,
sin embargo para mí la noche es larga,
y deseo con alguien conversar.
No lo quiero molestar, soy un extraño,
mi deseo es tomarme un trago más,
pues no es fácil llevar los desengaños
y tristezas que el corazón nos da.
Era hermosa mujer, y muy del campo,
con sus trenzas y precioso caminar,
hoy sus ojos van pintados de cobalto,
y su boca de rubí, ¡se ve fatal!.
La encontré después de mucho rato
de venir a buscarla a la ciudad,
y ahora sólo encuentro un garabato,
ofreciéndose la vi sin recatar.
Era buena hasta que salió del rancho,
se marchó con deseos de trabajar,
ya las trenzas cambió por unos ganchos,
y su humilde caminar cambió además.
Ponga trago para ahogarme los sentidos,
solo quiero que me sirva sin parar…
el licor más fuerte y atrevido
que me ayude a poderla ya olvidar.
Y coloque ese disco tan oído:
“un panteón o cualquier tumba es igual”,
no sé el título, mas si su contenido,
¡y con el sepultaré también mi mal!.
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