En mis labios a
quedado
el sabor de
aquellos besos,
que nos dimos a
la entrega
en precioso anochecer,
al arrullo de
palmeras
silenciando los
lamentos…
del momento tan
sublime
cuando te hice
mi mujer.
Hoy añoro con
delicia
aquél día del
encuentro,
junto al mar,
bajo la luna,
con arena en
nuestra piel.
Y mis besos en
tus senos…
y los tuyos en
mi cuerpo,
hoy tan solo
son recuerdos,
que ya nunca han de volver.
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