Ahí estaba, parada ante mi puerta,
con su dulce mirada angelical,
mi ambición abierta, y muy dispuesta,
me invitaba a lo que no podía esperar.
Traspasó el umbral, besé sus pechos,
con codicia de su ser me apoderé.
Algo húmedo sentí sobre mi lecho…
y de aquél grato momento desperté.
y de aquél grato momento desperté.
No hay comentarios:
Publicar un comentario