Son tus ojos preciosos, vida mía,
como lagos bañados por el sol,
y tu boca tan roja y encendida…
se asemeja a una hermosa flor.
Y tus senos, ¡ah!, divinos senos,
son perfectas ánforas del amor,
con la suavidad del terciopelo,
y la rica fragancia de una flor.
Y tus muslos que quitan el aliento…
cual columnas preciosas ellos son,
sosteniendo la escultura de tu cuerpo,
que adornado va, con una hermosa flor.
que adornado va, con una hermosa flor.
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