La casa está triste,
no escucha tu risa,
y aquél sillón negro
que está en el salón,
hoy es el refugio
a mi gran desdicha
por creerme dueño
de tu corazón.
Muchas cosas saben
que fuiste mi dicha,
en esa penumbra
de la habitación,
han sido testigos
de horas bonitas,
de dulces momentos
colmados de amor.
Tu foto que adoro
y va en mi cartera,
es muda testigo
de mi situación.
Va todos los días
oyendo mis quejas,
y ve que al nombrarte
me tiembla la voz.
Has sido en mi vida
mi más grande anhelo,
lo más deseado,
mi inmensa pasión.
Tu fuiste lo hermoso
a todos mis gozos…
El mejor poema
de mi inspiración.
Por eso te digo:
la casa está triste,
no se oye tu risa
ni escucho tu voz.
Y en ese sillón,
entre mi desdicha…
contemplo tu foto
sin una ilusión.
sin una ilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario